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Existe ya un magnífico precedente del asunto que nos ocupa. En el año 1960 (aunque en realidad debería haberse hecho en 1958), el Ayuntamiento de Alicante, a propuesta de la por entonces denominada Hoguera General Mola-RENFE, consiguió que la empresa ferroviaria pusiera en marcha un tren conmemorativo del primer centenario de la línea. Y para ello no se utilizó una composición cualquiera: nada menos que el Tren del Centenario (locomotora y tres coches de viajeros; uno de primera clase, otro de segunda y otro de tercera) realizó el trayecto San Vicente-Alicante el 23 de junio en plenas fiestas de Hogueras. En el viajaron varias decenas de personas representantes de la vida social alicantina vestidos con trajes que se habían utilizado en las películas ¿Dónde vas, Alfonso XII? y ¿Dónde vas, triste de ti?, cedidos para tal fin por la productora cinematográfica. A su llegada a la estación de Término, fue recibido con los acordes del Himno Nacional, interpretado por varias bandas de música que la Hoguera General Mola - RENFE había conseguido congregar para el acto. Hasta finales de junio de aquel añoo, el tren estuvo expuesto al público en general en una vía de estacionamiento del Puerto. La locomotora se construyó en 1948 como réplica exacta de la original, primera que circuló en España entre Barcelona y Mataró el 28 de octubre de 1848, ya que esta se destruyó al caer de un pedestal. En la actualidad, el Tren del Centenario se encuentra en perfecto estado de marcha (en octubre de 2006 circuló con motivo del 150 aniversario del ferrocarril en Reus) y su presencia en los actos constituiría un auténtico broche de oro para esta celebración. Como complemento a este escrito, se transcribe el artículo aparecido en el Diario Información el 24 de junio de 1960. En el se relatan todos los actos celebrados el día anterior para conmemorar el primer centenario de la llegada del ferrocarril a Alicante (nótese que se realizaron con dos anos de retraso respecto a la fecha real). Nuestra idea es organizar el 25 de mayo de 2008 unas actividades similares a las que en el reportaje se reflejan. Si fue posible en 1960, también puede serlo en la misma fecha de este año. Cabe presumir que, al igual que en aquella ocasión, serían de gran impacto mediático y de masiva participación popular. DIARIO INFORMACION - 24 DE JUNIO DE 1960LA LLEGADA DEL TREN DEL CENTENARIO CONSTITUYÓ UN ACONTECIMIENTO POPULAR SIN PRECEDENTES MÁS DE DIEZ MIL PERSONAS VITOREARON EN LA ESTACIÓN DE MADRID EL ROMÁNTICO CONVOY OCUPADO POR 33 PERSONAS Es probable que el tren del centenario haya despertado clamores entusiastas en sus correrías solemnes por España, en actos similares al de ayer; pero estamos seguros que en ningún sitio, que en ningún otro lugares ha registrado la multitudinaria manifestación popular que en la mañana de ayer hubo en Alicante con ocasión de la llegada del pintoresco e histórico convoy ferroviario con cuyo arribo se conmemoraba el primer centenario de la inauguración de la línea férrea Madrid-Alicante, servicio que fue oficialmente abierto el 25 de mayo de 1858, esto es, hace 102 años y un mes. Puede decirse que “el todo Alicante” estaba ayer en la estación de Madrid: en la plaza de acceso a la misma, en el interior, a lo largo y a lo ancho de todos los andenes… Pero contemos el viaje que efectuó desde San Vicente a Alicante el romántico trenecillo; contémoslo cómo lo vivimos pues fuimos viajeros del mismo. TREINTA Y TRES VIAJEROS EN VAGONES DE PRIMERA, SEGUNDA Y TERCERA La Hoguera General Mola Renfe, con la colaboración crematística del Ayuntamiento consiguió de la RENFE el desplazamiento a Alicante del Tren del Centenario. El convoy quedó situado en San Vicente del Raspeig, que con ese motivo se encontró con una fiesta inesperada y gratuita: Más de cinco mil personas se habían congregado en la estación para dar la bienvenida al tren, y para mirar lo más de cerca posible a los treinta y tres viajeros que serían testigos de excepción en el trayecto hasta la capital. Debidamente ataviados, esto es, sin olvido en el atuendo de aquellos complementos al uso en el pasado siglo, aparecieron en San Vicente los componentes del grupo decimonónico que formaban, en conjunto, un cuadro de espectaculares tonalidades. Allí, la reina, el rey, su vástago, la niñera, el general, sus asistentes, los números de la Guardia Civil, quince damitas de la Corte, una pareja de campesinos y cuatro caballeros. Uno de estos - smoking, sombrero de copa, bastón… - estuvo representado por un servicio, enviado especial de Prensa (como hace un siglo lo hiciera Ramón de Campoamor) en el pintoresco viaje conmemorativo que tantas detonantes manifestaciones de júbilo había de producir. Y al tren. A situarnos en los tres vagones - primera, segunda y tercera clase - , y a saludar al gentío que se apiñaba, bajo un sol africano a escasos centímetros de la doble vía. Diego García cumplía a satisfacción el papel de “doble” de Vicente Parra, con unos saludos muy militares y muy al estilo de Victorio de FICA. Las señoritas - Rosita Puig, Pepita González, Amparo Balanza, CERE Segura, Conchita Rodríguez, Encarna Carrasco… - saludaban con sus pañuelitos de seda con emoción y ternura, jubilosamente. EL TREN DEL CENTENARIO NO TUVO RETRASO Nuestro reloj – de bolsillo - señalaba la hora 11’12 cuando el tren se puso en marcha desde San Vicente. Tres mecánicos en la máquina descubierta, adornada con la bandera nacional; guirnaldas de laurel, en los tres vagones. Y un aleteo de pañuelos al aire. El Tren del Centenario está en el camino, a una marcha superior a los 30 kilómetros hora de un siglo atrás. Queda atrás San Vicente, pero no el público, que aparece en cada vericueto del camino, a la sombra de los árboles o bajo el sol, amparado por paraguas. Más espectadores a la altura de La Florida, y en San Blas un auténtico río humano. Justo a las 11 y media entraba el tren agujas sin retraso. No podía tenerlo, y no lo tuvo. La máquina funcionó como un buen reloj. Des {…} del Centenario hizo su aparición ante más de diez mil personas apiñadas en el recinto; había justo el espacio necesario para que entrase el convoy, ni un hueco más. Jamás, excluyendo aquella tarde del 25 de mayo de 1858 en que llegó la reina Isabel en el tren inaugural, había conocido nuestra estación una afluencia similar. Y estallaron los aplausos, los vítores y aclamaciones, y sonó la música. Más de doscientos músicos interpretaron el Himno Nacional, cuyas notas apresuraban las emociones del momento y de la conmemoración. El tren estaba allí, 100 años después, cubriendo una fecha histórica; a su visita, nunca mejor empleado el término usual, se desbordó de entusiasmo, y aquello fue la apoteosis. Descendimos del tren. Nos saludaban el Gobernador Civil, D. Miguel Moscardó, y el alcalde, D. Agatángelo Soler (102 años atrás, la comitiva fue recibida por el Conde de Santa Clara, Gobernador de Alicante, y el alcalde de la capital, D. José Miguel Caturla y Pérez), con otras autoridades. Nos preguntan si hemos hecho buen viaje, si estamos cansados. Nos empuja la gente, se forma la comitiva, y al poco caminamos hacia la catedral, a hacer la ofrenda floral. Sobre el cálido pavimento y al pie de las nuevas edificaciones de General Mola, Alfonso el Sabio y Rambla, el grupo dieciochesco constituyó un curioso cuadro que parecía arrancado de cualquier película “de época”. FERNANDO GIL
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